Después de la fama que alcanzó
con Black Bolt, Saladin Ahmed aterriza
en la editorial Boom! Studios con una apuesta estética diferente y con un
personaje rompedor. ¿Pero es realmente Abbott
la revolución de la que todo el mundo está hablando?
Lo primero que llama la atención de esta nueva serie
es indiscutiblemente el arte. Los dibujos y escenografía de Sami Kivelä son
impecables, pero es el color lo que le da a Abbott una dimensión completamente
diferente. Resulta complicado decir cómo es posible que Jason Wordie haya
conseguido una composición tan musical y elocuente. Los colores acompañan los
distintos ambientes y horas y se gradúan, modulan e intensifican según qué o
quién aparezca, de manera que cada color es como un leitmotiv visual.
La paleta de colores parece directamente sacada de la
escena de una película del Blaxploitation; sólo falta algo de funk para
meternos de lleno en los 70. Cada color cambia de manera significativa y da
dramatismo e intensidad a la escena.
La maquetación de los textos, la
perspectiva, la distribución de las escenas y la descripción de los eventos es muy
cinematográfica y, por qué no decirlo, me ha resultado innovadora en algunos momentos.
Sin embargo, siento que Abbott flojea justo en la que resulta su mayor apuesta: la mano y
mente de Ahmed detrás de todo el conjunto.
El personaje de Abbott
no es del todo innovador, pero resulta interesante. Una periodista que se
enfrenta a todo y todos para destapar la verdad; una defensora de las
injusticias que pone en juego su pellejo para tirar de la manta y exponer a los
malhechores (y la incompetencia de la policía). Como digo no es nuevo, pero Abbott viene trayendo cierto aire fresco
y un puntito punk: Detroit, los 70, una periodista negra en un entorno dominado
por hombres, una reportera en un mundo donde las injusticias contra los negros
son la norma, una voz que busca justicia y redención en una ciudad decadente… Y
además divorciada, bisexual, independiente, aficionada al buen brandy y
fumadora compulsiva. Elena Abbott es implacable, inquebrantable: cuando todo a
su alrededor se derrumba ella se enciende un cigarrillo y camina directa a la
boca del lobo con sus pantalones de campana.
Y sin embargo, hete aquí el punto que me parece crucial:
¿es esta conjunción de elementos los que hacen que Abbott sea un gran personaje
o porque es un gran personaje éstos son elementos interesantes?
Creo que quizá se le haya dado demasiado bombo a Abbott por esta cuestión. Y es que Abbott
no es un personaje bien construido. Eso no quiere decir que no sea interesante,
quiero decir que la arquitectura de la historia parece haber sido diseñada de
manera contextual, con la intención de crear un mundo y un contexto para
futuras historias, y que la trama parece haber sido dejada de lado en su lugar.
Creo que el personaje es
refrescante y provocador, pero me temo que la historia flojea en todo lo demás.
Como es comprensible, los personajes difícilmente pueden ser buenos si el plot está pobremente desarrollado.
El pacing
Uno de los problemas que encuentro con Abbott es que el ritmo de la narración
es frenético. Esto no debería ser un problema para un cómic de acción con
elementos sobrenaturales: persecuciones, tiroteos, monstruos del Abismo… La
cuestión es que esto puede ser difícil de compaginar con un cómic de detectives:
resulta difícil generar suspense, miedo, intriga o expectación cuando la
historia es bastante pobre y lo poco que conoces de los personajes apenas es un
esbozo.
Sin embargo, el problema principal de esta obra es
que la historia podría ser sacada de un cuento infantil. El malo es malo…
porque es malo. Ya. Ésa es la explicación. ¿Cuál es su motivación para ser
malo? Ser poderoso. ¿Por qué quiere ser poderoso? Para ser más malo. ¿Cómo
consigue ser tan malo? Invocando a las fuerzas del mal, que para eso son malas,
para que le ayuden a ser más malo y hacer más cosas malas… Bueno, y tener
bigote “de malo”.
Esto que acabo de describir es, esencialmente, el
argumento de Abbott. Que ojo, para mi
sobrino de cuatro años es una explicación absolutamente redonda, no tiene
fallos. Los malos son malos porque son malos, los buenos son buenos porque son
buenos. De hecho, casi podría decir que es el resumen que él me hizo de Moana. Pero
es que aún más: ¿Por qué es Abbott la protagonista? Porque ella es el "Lightbringer", la antorcha que llenará el mundo de luz. ¿Por qué? Porque es Abbott.
Ahá.
Como digo, si puedes leer de corrido y eres capaz de
leer libros sin dibujos probablemente el malo – y la historia - te parezca poco
menos que irritante (siendo educada).
En mi opinión Abbott
peca de ser un poco insustancial. El contexto me resultó original y atractivo y
los personajes son interesantes… pero al ser tan frenético apenas deja poso.
Creo que Elena Abbott puede llegar a dejarnos en el
futuro entregas con más contenido y mejor sabor que éstas. Creo que el público
demandaba de más personajes fuertes, independientes, a quienes no les importa
cargar a solas con el mundo, y Abbott lo consigue.
La historia no tiene un cliffhanger ni creo que fuera la intención; es autoconclusiva. Como
digo tengo la sensación de que éste ha sido un intento por crear un nuevo mundo
que Ahmed pueda desarrollar (quizá, en vistas a su éxito) de manera independiente,
fuera de los universos Marvel a los que está acostumbrado a trabajar.
Sólo
por el aspecto visual puede resultar interesante. Si no te importa que la
historia sea superficial y te gustan las historias un poco gore y con mucha
acción puede ser tu serie.
Valoración: Sobrevalorado.
Autores: Guión: Saladin Ahmed / Ilustración: Sami Kivelä / Color: Jason Wordie
Año de publicación: junio de 2018
País: EEUU.
Editorial: Boom! Studios
Género: Terror / fuerzas sobrenaturales / heroína.
Temas: Carece de ellos por completo.
Goodreads: Abbott #1
Goodreads: Abbott #1
| Portadas de cada número. |

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